Praga en la guerra fría

Praga en la guerra fría

La ciudad de Praga había vivido situaciones muy complejas desde el ascenso de Hitler al poder.

Fue anexionada y sobrepuesta al poder alemán, soportando posteriormente los bombardeos durante la II Guerra Mundial. Tras finalizar la contienda, la ciudad quedó incluida dentro del bloque comunista, siendo protegida por la URSS.

Se convierte así en uno de los escenarios de la Guerra Fría, de la contienda entre rusos y americanos.

Pero la ciudad y el país no estaban del todo contentos con la situación. Se sentían oprimidos por los rusos, y dirigidos por ellos; por lo que empezaron paulatinamente el proceso de descentralización y liberación respecto de Moscú, llamado la “Primavera de Praga”. Este suceso conllevó la actuación de la URSS y de las naciones aliadas del Pacto de Varsovia. Decidieron así invadir militarmente Checoslovaquia en 1968, para restablecer la conexión y unión entre los países del bloque comunista. No obstante, el distanciamiento se había iniciado, por lo que el país no dejó de luchar para restablecer su autonomía. Tras la caída del muro de Berlín tendrá lugar la famosa “Revolución de Terciopelo”, movimiento pacifico que llevó al fin del socialismo en el país.

Lugares emblemáticos de la ciudad

Desde luego Praga cuenta con innumerables rincones que nos muestras retazos de su pasado, no solo de los momentos más álgidos de la Guerra Fría, sino también de la época vivida durante la ocupación nazi, e incluso antes. La ciudad pasó de ser proclamada como independiente, a ser invadida por el régimen nazi, y posteriormente por los comunistas. Su historia de ocupación y liberación conforma su paisaje y su cultura, como podemos ver en muchos lugares que permanecen como testimonio de su pasado.

Plaza Wenceslao

Esta plaza tienes sus orígenes en el siglo XIV con la reestructuración de la nueva localidad por el Rey de Bohemia. Es uno de los lugares más emblemáticos ya que aquí se ha desarrollado y conformado la historia de la ciudad. Ha sido escenario de los acontecimientos más destacados de la historia del país. Aquí tuvo lugar la proclamación de la independencia de Checoslovaquia en 1918, pero también ha sido el emplazamiento de las mayores manifestaciones durante la ocupación nazi. Será asimismo lugar relevante durante la Revolución del Terciopelo, teniendo lugar diversas manifestaciones en favor de la liberación del país.

La historia de la plaza ha visto sucederse hechos tan relevantes como la inmolación del joven estudiante Jan Palach en 1969, como protesta ante los acontecimientos acaecidos durante la Primavera de Praga. El recuerdo del joven permanece en la plaza, gracias a la cruz de bronce incrustada en la acera en el lugar exacto del suceso.

Museo del Comunismo

Este museo que se encuentra en la capital, es uno de los mejores lugares a los que se puede acudir para entender y tener una visión más cercana de la realidad que vivió el país, durante los años de hegemonía comunista. Cercano a la Plaza Wencesalo, este museo nos presenta la historia desde 1948 hasta la Revolución de Terciopelo, momento de la liberación socialista. Permite ver el suceder de todos los momentos de la historia: como surge; la censura y represión; el sistema policial;  la propaganda empleada; e incluso el sistema educativo utilizado. Dividido en diversas partes que relatan las etapas propias que se vivieron, empezando por el sueño y las esperanzas que despertó en las población, anhelante del cambio; seguido de la pesadilla ante la situación real, y terminando con la revolución.

Bunkers

Una forma especial de conocer mejor esos momentos es visitar alguno de sus búnkers. Durante los años 50 el país, preso del pánico y del temor ante lo que veían como una inminente guerra nuclear, se afanaron en construir un sistema de búnkers subterráneo sin parangón. A unos 60 metros de profundidad, debajo del propio Castillo de Praga se construyó uno de los mayores búnkers, el presidencial. Desde luego no fue el único, ya que se realizaron muchos otros para albergar toda la población, siendo los más destacados el de la colina Vitkov, y el de la colina Parukarka.

Estos dos fueron los de mayores dimensiones, pero la ciudad contaba con una gran cantidad de ellos. Se aprovecharon asimismo todas las obras del metro para la realización de instalaciones a prueba de guerra. Algunos de ellos se pueden visitar hoy en día. En su recorrido podrás entender cómo se organizaron y prepararon para el inminente ataque nuclear.

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