Visitar los bunkers de la Guerra Fría en Moscú

Visitar los bunkers de la Guerra Fría en Moscú

Moscú, una de las ciudades más relevantes de los últimos siglos, fue sede del gobierno comunista y centro neurálgico de la Guerra Fría. La capital se afanaba por impresionar y deslumbrar al mundo, mientras se preparaba constantemente ante el peligro y el acecho que suponía la insistente amenaza estadounidense. Una tensión que les llevó a potenciar su economía e industria, haciendo especial hincapié en los desarrollos armamentísticos. Pero también su carrera espacial destacó enormemente, donde su rivalidad les llevó a ir cada vez más lejos para conocer y conquistar el espacio. No obstante, los mayores avances tecnológicos que se realizaron fueron en el ámbito militar. Esto hizo que se desarrollaran armas más potentes y peligrosas, que conllevó también el miedo y la amenaza constante y real a que tuviera lugar una nueva guerra, esta vez más peligrosa y drástica. Por ello se fomentaron también la construcción e investigación de diversos sistemas para protegerse en caso de necesidad, como la amplia red de búnkers construidos para resistir una posible guerra nuclear.

El sistema de bunkers

Es así que durante los años de la Guerra Fría se edificaron extensos itinerarios subterráneos, cuyo objetivo principal era el de servir como refugios en caso necesario. En Moscú se elaboró una compleja linea subterránea denominada metro 2. Esta linea de metro alternativa fue realizada durante la época de Stalin. Era una linea secreta y desconocida hasta 2004. Solamente se conocía la existencia de alguno de sus búnkers, pero se ignoraba por completo la presencia de esta amplia red de trayectos bajo tierra. Los detalles que se tienen de la misma son más bien escasos, siendo explorada e investigada sobre todo en los últimos años. Gracias a estas indagaciones se ha conseguido ir añadiendo algo más de luz sobre el tema.

El propósito de esta amplia red era la de albergar no solamente algunos búnkers, sino también un puesto de mando de emergencias, desde el cual se pudiera controlar la defensa y ataque en caso de guerra. Se pretendía así poder recluirse en esta ciudad subterránea y sobrevivir llegado el caso. Estaba conformado por multitud de búnkers, siendo el más conocido el búnker llamado, en principio, de Stalin, y posteriormente, tras su remodificación, búnker 42. Contaba con una estructura de pozos para el suministro de agua, diversos sistemas para regenerar el aire, combustible y alimentos más que suficientes para sobrevivir durante un largo periodo de tiempo. Estaba comunicado además con el Kremlin, que permitiría así  su fácil acceso llegado el momento. Se construyó en 1956 y aquí era donde se encontraba el centro de mando, desde donde se controlaban los misiles nucleares de las Fuerzas Aéreas Soviéticas. Se utilizó hasta 1986, realizando modificaciones y cambios sobre todo durante la época de los sesenta, cuando se equipó con todo lo necesario para sobrevivir ante un ataque nuclear. De hecho, este sistema de túneles y búnkers se utilizó como núcleo de operaciones durante la famosa crisis de los misiles de 1962. Desde 1980 cada vez su mantenimiento fue menor, ya que ante el cambio de la situación política, ya no tenía sentido su conservación.

Visita actual

Hoy en día es posible realizar una vista a parte de estas instalaciones, ya que se han convertido en un museo dedicado a la Guerra Fría. En 2006 fueron adquiridos por una empresa privada que se dedicó a su restauración y acondicionamiento como museo. En las diversas estancias se trata de explicar como se acondicionaron y realizaron estos túneles para poder vivir bajo tierra. Muestra un recorrido acerca de la vida que mantenían los operarios que se encargaban de los mismos y que nos enseñan cómo fueron construidos y preparados estos búnkers. Su itinerario es una muestra de la duras condiciones de vida en estos momentos tan tensos de la Guerra Fría.

Pero además de poder visitar el magnífico museo, preparado para conocer más de cerca esta gran y desconocida red extensa de túneles subterráneos; se ofrecen otras posibilidades. Y es que el espacio ha sido aprovechado para establecer allí un centro de actividades que incluye restaurantes, bares, y salas de reuniones entre otros. Una manera más que interesante para aprovechar este gran espacio bajo las calles de Moscú. Se entremezcla así el pasado y el recuerdo de la capital, con el presente y el futuro de sus habitantes.

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