Visitar el Führerbunker, los escenarios de los últimos días de Hitler en Berlín

Visitar el Führerbunker, los escenarios de los últimos días de Hitler en Berlín

Tras la I Guerra Mundial la posibilidad de un ataque aéreo era una realidad latente, que atemorizaba a la población. Desde principios de los años 30, Alemania planeó la elaboración de una compleja reestructuración del subsuelo de su capital, en la cual se debían integrar diversos búnkers que pudieran proteger a sus integrantes.

Origen y construcción

Con la remodelación de la nueva capital del mundo, Hitler quería contar también con unos refugios que protegieran a su país. Desde luego, se estaba preparando para lo que llegaba.

Por ello, cuando encargó la edificación de la Nueva Cancillería, incluyó la construcción de un búnker subterráneo destinado a él y a los altos mandos.

Se realizaron dos, el Vorbunker a unos 2,5 metros de distancia de la superficie, y el Führerbunker que se encontraba a una mayor profundidad, casi 9. Los muros contaban con un espesor de entre 3 o 4 metros de hormigón. Se comunicaban el uno con el otro, y tenía una salida de emergencia hacia el jardín de la Cancillería. Contaba con un sistema eléctrico propio, una ventilación controlada, para evitar los ataques de gas; además del sistema de evacuación de agua, debido a que se encontraba en un nivel freático. Su acceso estaba muy limitado a los más cercanos al dictador. Poseía diversas habitaciones que fueron ricamente decoradas con muebles de alta calidad, y maravillosos oleos; destacando una gran cuadro de Federico el Grande, personaje muy admirado por Hitler.

Hitler y el búnker, sus últimas horas

Desde enero de 1945 Hitler trasladó su residencia aquí. Solamente acudía a las reuniones que se celebraban en la Cancillería con sus altos mandos, y salía a pasear al perro al jardín. Nada más. Permanecía recluido porque ya temía el final. En el búnker no estaba solo, contaba con personal que le atendía, como sus secretarias, su medico, y posteriormente su amante y luego esposa Eva Braunn y Joseph Goebells.

En abril comenzaron los momentos más álgidos. El ejercito rojo se acercaba  cada vez más e Hitler trataba de planear desesperadamente contramedidas. El 20 de Abril fue el último día que salió a la superficie. El 22 de Abril el Führer, al ver que sus generales no respondían a sus ordenes de contraatacar, se dio cuenta que verdaderamente era el final. Hitler veía como se encontraba rodeado de traidores, que solamente buscaban salvar sus vidas. Decidió entonces que terminaría sus días en Berlín, caería a la vez que su ejército.

La noche del 28 al 29 se casó con Eva, en una pequeña ceremonia dentro del refugio. Poco después dictó su testamento, donde relevaba a los traidores de sus cargos. Tras recibir varios informes poco halagadores, de que el ejército estaba a pocas horas de tomar la ciudad; finalmente, el 30 de Abril, dio la orden de retirada a los defensores del baluarte. Esa misma tarde él y su esposa se suicidaron. Como sabían lo sucedido con los cuerpos de Mussolini y su mujer, ordenaron que sus cadáveres fueran incinerados. Los cuerpos fueron llevados al jardín y quemados allí. Las llamas se alzaron casi dos metros de altura mientras consumían gran parte de los cuerpos.

El bunker posteriormente y visita actual

Tras la Guerra el búnker  fue saqueado y vilipendiado. Se ordenó su destrucción, aunque no se hizo en su totalidad, y lo que quedó permaneció enterrado y olvidado. No fue hasta 1995 cuando se decidió clausurarlo para construir viviendas encima del mismo. Es bastante posible que algunas de las habitaciones más profundas hayan sobrevivido, pero el resto se destruyó totalmente. El gobierno alemán rechazó por completo la idea de permitir mantenerlo y poder visitarlo, para evitar posibles problemas.

Como testimonio del mismo solamente nos queda hoy el parque y el área verde que lo cubren. En el solar un cartel persiste para explicar lo que fue. Como recuerdo solo quedan las sorprendentes fotografías que tomó Robert Conrad a escondidas en 1986, los últimos documentos gráficos que existen del mismo.

Desde no hace mucho tiempo se ha inaugurado una exhibición con una replica exacta del búnker, por parte de un museo privado de la capital. La exposición “Dokumentation Führerbunker” se encuentra en un antiguo refugio en las ruinas de la estación de tren Anhalt. Quieren proporcionar una visión sobre los últimos días del Führer, aunque ha sido un proyecto muy criticado.

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