Ruta de Pablo Escobar en Medellín: el precio de una vida

Ruta de Pablo Escobar en Medellín: el precio de una vida

Por fortuna para unos y por desgracia para muchos el tráfico de estupefacientes origina un lucro descomunal a nivel mundial entre aquéllos que lo llevan a cabo. Quién no ha oído hablar de los famosos cárteles sudamericanos de la droga. Organizaciones como el cártel de Cali o el cartel de Medellín han llevado a sus dirigentes a amasar inmensas fortunas otorgándoles un poder que en ocasiones se ha encontrado por encima del de algunos estados de la zona. Vamos a tratar en este artículo cómo fue la vida de Pablo Escobar, «el Patrón», la cabeza visible del cartel de Medellín.

Pablo Emilio Escobar Gaviria: sus inicios

Nació en Ríonegro en 1949 y fue hijo de una pareja humilde, Abel de Jesús Escobar Echeverri, campesino, y Hermilda de los Dolores Gaviria Berrío, maestra de escuela. Tuvo tres hermanas y tres hermanos, todos ellos muy creyentes. Aunque algunos de sus familiares maternos llegaron a ocupar cargos de importancia en la administración y gobierno colombianos, ya se dieron casos de ilegalidades llevadas a cabo por su abuelo materno, Roberto Gaviria, que comerció con contrabando de whisky a principios del siglo XX.

Pablo Escobar, ya en la escuela, comenzó a tener negocios del tipo organización de rifas, venta de exámenes, préstamo de dinero a bajo interés, llevados junto con su primo Gustavo Gaviria. Tras terminar bachillerato decidió no aprovechar la plaza para estudiar en la Facultad de Economía y dedicarse a sus propios negocios. En 1976 se casó con Victoria Eugenia Henao Vallejo. El matrimonio tuvo a Juan Pablo (1977) y a Manuela (1984).

Tras un breve periodo en el que su actividad consistió en pequeños trabajos para Alfredo Gómez López, El Padrino, pronto pasó a dedicarse al comercio de la marihuana, para recalar con posterioridad en el comercio de la cocaína y ser relacionado con diversas muertes de personalidades que se suponen ostigaron sus actividades ilegales, como la jueza Mariela Espinosa.

En los setenta fundó con dos de sus hermanos y otros socios el denominado cártel de Medellín, el cual dirigió desde su finca, la Hacienda Nápoles, haciéndose con el control de todo el proceso de la droga, desde la plantación hasta su distribución en todo el mundo, lo que le reportó un inmensa fortuna que le llevó a ser una de las personas más ricas a nivel mundial.

 

Medellín

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¿Caridad o ilegalidad?

No dudó en crear centros benéficos para el pueblo, iglesias, o campos de fútbol, así como en donar innumerables ayudas a la comunidad, llegando a ser nombrado suplente al senado, siempre claro, como una forma de limpiar su imagen ante las autoridades, y gracias a su ley: «ley de plata o plomo» (o se aceptaba el soborno o se era eliminado). Muchas autoridades, personalidades y policías fueron asesinados por orden suya.

Todo comenzó a torcerse en 1983, cuando el periódico El Espectador, comenzó a levantar su cara amable para dejar al descubierto sus actividades ilegales. Ello ocasionó la pérdida de su inmunidad parlamentaria, iniciando el ministro Rodrigo Lara una investigación. Guillermo Cano, director del periódico mencionado, y Rodrigo Lara fueron asesinados por orden de Pablo Escobar.

El coronel de policía, Jaime Ramírez Gómez (en un futuro también asesinado), en su lucha contra el narcotráfico, consiguió el cierre de laboratorios y la destrucción de material. La reacción del cártel fue iniciar un proceso terrorista por el cual los sicarios del cártel de Medellín, bajo las órdenes de Pablo Escobar, utilizaron todo tipo de medios para asesinar a aquéllos que les acosaban. El gobierno respondió extraditando a aquéllos que apresaba a Estados Unidos, lo cual hizo incrementar las redes de distribución hacia otros países hispanoamericanos y aumentar el radio de criminalidad y asesinatos hacia otros países.

Con la presión gubernamental y algunas desavenencias y detenciones, Pablo Escobar decidió purgar parte de su organización y solicitó financiación a otros grupos para costear la guerra contra el gobierno. Esto acabó por romper las relaciones con el cártel de Cali. Se abrió un nuevo frente, sin dejar de lado el secuestro de personalidades como el futuro presidente Andrés Pastrana en 1988. Antes, en 1987, fue dinamitado por el gobierno el Edificio Mónaco, donde residía Pablo Escobar. Ya en 1988, se tomó al asalto la finca El Bizcocho, de la que el capo escapó en última instancia.

La guerra total

Tras negociaciones rotas con el gobierno para llegar a un acuerdo de paz en 1989, la escalada de narcoterrorismo se incrementó, siendo asesinados numerosos jueces, funcionarios, políticos, policías,… como el gobernador de Antioquía, Antonio Roldán, o el liberal Luis Carlos Galán, junto con numerosos atentados con explosivos. El gobierno formó el Grupo Élite, con 500 agentes especializados con permiso para allanar los domicilios en los que hubiera indicios de capturar a personas relacionadas con los narcos.

El cártel de Medellín declaró la guerra total, junto con los paramilitares, el pueblo que lo seguía y la financiación que le ofrecía el negocio de la cocaína. Se incrementaron los atentados de represalia sobre objetivos civiles, policiales y políticos, aunque también fueron capturados capos como Eduardo Martínez Romero y Rafael El Mono Abello; otros fueron muertos como Fabio Henao, el cuñado de Pablo Escobar, en el asalto la hacienda El Oro, y Rodríguez Gacha, la mano de derecha del cártel.

¿Un final inesperado?

En 1990 una nueva propuesta gubernamental de negociación consistió en la creación de una comisión que estudiaría la forma de conseguir la paz. Los narcos aceptaron devolviendo a los familiares del presidente secuestrados y un autobús con dinamita. No se llegó a nada, tras iniciarse una invasión militar del terreno narco. La violencia regresó más recrudecida y poniendo precio a la muerte de cada policía. Murieron muchos civiles. Medellín se convirtió en un campo de batalla, situación que perduró hasta que el cártel tuvo la certeza de que el gobierno había aprobado anular la extradición a Estados Unidos de los capturados. A raíz de ello Pablo Escobar se entregó y fue recluido en la cárcel de La Catedral en 1991, construida según las exigencias de seguridad del detenido.

Desde la cárcel extorsionó a otros narcos en el exterior y limpió su propia organización con una nueva oleada de asesinatos, amparado en que muchos de los vigilantes eran sus propios sicarios. La prisión estaba rodeada por el ejército y tenía el espacio aéreo restringido. Al comprobar el gobierno que seguía delinquiendo decidió trasladarlo de penal por incumplimiento de condiciones del acuerdo, a lo que él respondió con su fuga y la de sus seguidores por el muro exterior trasero, en 1992, hecho de yeso para la ocasión.

El ejército había sido sobornado. Su fuga originó la creación del Grupo de Búsqueda, formado por miembros de la policía nacional, del ejército y fuerzas antidroga estadounidenses. La guerra total se desencadenó de nuevo, aunque esta vez, ante la última purga organizada por Escobar, miembros de su organización se alinearon con el cártel de Cali. El cártel de Medellín fue perdiendo efectivos, unos apresados, otros muertos, hasta llegar a verse debilitado militarmente, hecho al que ayudó la aparición de Los Pepes (‘Perseguidos por Pablo Escobar’), que mataron a miembros y familiares de la organización y minaron sus negocios y finanzas.

Una vez capturados su esposa e hijos, tras intentos fallidos de asilo en Estados Unidos y Alemania, fueron utilizados como cebo para la captura del capo Pablo Escobar, el cual, vivía ya protegido por sicarios apenas sin experiencia. Y fue así, que se aprovechó una larga llamada a su hijo el día del cumpleaños del capo, el 1 de diciembre de 1993, para localizar su posición. En una operación del Grupo de Búsqueda, el 2 de diciembre de 1993, fue rodeado y muerto en el tejado de la vivienda en que se encontraba en Medellín. Las versiones son variadas, y así, según su familia se suicidó al verse acorralado para seguir el lema «Preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos», mientras que para las fuerzas gubernamentales hay diversas versiones. Todas pasan por haber acribillado a balazos a Pablo Escobar, variando los protagonistas de la acción. Sea como fuere, para el pueblo, que asistió a su entierro en masa, fue y sigue siendo un héroe que les ayudó a sobrellevar las penurias del país.

El entorno de Pablo Escobar en la actualidad

Casa Museo Pablo Escobar (Medellín – Colombia): 420 kms. al noroeste de Bogotá. Instalada en una de sus mansiones, su discurso museográfico nos acerca a su historia, contaba por su propio hermano, Roberto Escobar, y nos permite contemplar sus múltiples coches y motos. Otras localizaciones visitadas en Medellín son la comisaría que fue dinamitada o las viviendas donde fue tiroteado y muerto.

Hacienda Nápoles (Guatapé – Colombia): 175 kms. al este de Medellín. Fue su hacienda de verano y su centro de operaciones. Es un parque temático parecido a Parque Jurásico, si bien acoge un museo dedicado a Pablo Escobar, El Patrón.

Casa Malca (Tulum – México): 267 kms. al este de Mérida (México). Es una antigua mansión del narcotraficante, cara al Mar Caribe, en la Península del Yucatán, convertida en un hotel de cinco estrellas.

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