SOFÍA COMUNISTA

Sofía fue una de las ciudades que también se vio rendida al sufrimiento durante la II Guerra Mundial.

Partidaria de los alemanes fue objetivo de los aliados que se afanaron y esforzaron en liberarla. Pero para ello la sometieron a constantes y agotadores bombardeos. Finalmente las tropas rusas entraron victoriosas en la capital y la ocuparon. Empezará una nueva etapa en la cual se impondrá la visión comunista, con la conformación de la República Popular de Bulgaria, lo que significó grandes cambios tanto políticos como económicos. A pesar de estar bajo el dominio soviético la localidad supo aprovechar la coyuntura, y experimentó un crecimiento sin igual. Aunó toda la población rural cercana, aumentando su cantidad de habitantes considerablemente y expandiendo a su vez su industria. El dominio soviético fue fuerte y constante en el país, más que en muchos de sus vecinos del bloque comunista. Aunque las disensiones y oposiciones también estaban presentes. Con la caída del Muro de Berlin las divergencias aumentaron y la ciudad se vio envuelta en una gran diversidad de protestas pacificas. Estas desencadenarán finalmente el fin del régimen autoritario comunista.

Lugares emblemáticos:

Como todas las grandes metrópolis de los países del bloque soviético, Sofía está llena de rincones que nos acercan a su pasado. Destaca el monumento arquitectónico más grande de la ciudad, el monumento al ejército soviético. Este gran conjunto se encuentra en el centro de la capital, cerca de la Universidad. Ocupa un total de 2000 metros cuadrados y fue construido en 1954. Con esta gran estructura la ciudad quería conmemorar y celebrar la liberación fascista gracias a las tropas soviéticas. Una de las tantas señales presentes de la ideología y propaganda comunista. Este gran complejo se compone de varias piezas escultóricas. La central y más imponente se conforma con una estatua donde aparecen trabajadores, con una campesina que sostiene un niño en brazos. En la parte inferior hay diversas composiciones que cuentan la historia del ejército, mostrando el entusiasmo que este ostentaba en su lucha; la pugna que sostuvieron con los nazis, y la liberación. También hay otros bloques con relieves de trabajadores, campesinos y partisanos que saludan a los libertadores. La significación del mismo ha llevado a la controversia acerca de su mantenimiento. Ha sido objeto de pintadas como símbolo de protesta en los últimos años, integrándose en muchas ocasiones como medio de condena y visibilización del descontento popular.

No obstante, otros elementos propios de la simbología y de la historia comunista del país han sido eliminados. Es el caso, por ejemplo, del Mausoleo de Georgi Dimitrov. En 1949 cuando el líder comunista falleció se le quiso honrar con la realización de este impresionante panteón destinado a albergar su cuerpo. Se mantuvo allí hasta 1990, cuando se decidió incinerarlo y enterrarlo en el cementerio, destruyendo el sepulcro. En el lugar del mismo ahora se encuentran los llamados Jardines Internacionales.

Museos a visitar:

Pero para conocer más acerca del pasado de la ciudad hay que acudir sin duda al Museo de Arte Comunista. Este museo depende de la Galería de Arte Nacional y se encuentra en la calle Lachezar Stanchev. Este gran complejo alberga todas aquellas obras que se realizaron durante la época comunista y que no fueron destruidas. Cuenta con más de cien piezas entre las cuales hay una gran diversidad de pinturas y esculturas. En el interior del edificio se muestran y exponen los cuadros que reflejan el claro componente político y propagandístico típico de la época. Muchos de ellos eran utilizados como método de divulgación de la ideología del régimen. El estilo en el cual están realizados la gran mayoría es realista, aunque también se encuentran diversos ejemplos de cubismo tardío e incluso de algunas otras pinturas vanguardistas.

Lo más llamativo de este museo se encuentra en los jardines, donde se localizan las esculturas. La gran cantidad y espectacularidad de las mismas llama la atención de los visitantes. Reúne una gran diversidad de efigies de grandes líderes soviéticos, muchas de las cuales se encontraban diseminadas por toda la ciudad, y que fueron retiradas con la caída de la hegemonía comunista. Destaca especialmente la imponente figura de Lenin; estatua que hoy ha sido sustituida, en su emplazamiento original, por una de Santa Sofia. Junto a ellas diversas representaciones asimismo de los ideales propios de la ideología del régimen, con la exaltación del pueblo y del ejército entre otros.

Todo ello es solo una pequeña muestra de la historia y de los recuerdos de la época.

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