Museo del espionaje de Berlín

Museo del espionaje de Berlín

Este curioso museo se inauguró recientemente en 2015 y se encuentra en Leipziger Platz, muy cerca de la Potsdamer Platz. Se relanzó poco después con el nombre del “Museo del Espía Alemán”, inspirándose en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, el puente Glienicker, entre la frontera de Berlín con Postdam.

La original idea partió del periodista Günther que fue quien ideó y recolectó los miles de objetos idóneos para la exposición y edificación del complejo. Es uno de los museos más particulares y curiosos de la ciudad, que muestra una parte de la historia novedosa y diversa, y una forma diferente de acercarse a ella, con especial hincapié en las exposiciones interactivas y animadas.

Museo del Espionaje

Este peculiar museo pretende mostrar una crónica del espionaje y de los agentes secretos. Y qué mejor entorno que una ciudad como Berlín, que ha estado siempre rodeada del halo de curiosidad e intriga que desencadena la historia de la vigilancia y de las personas que viven de incógnita. Una localidad que ha estado envuelta en el mundo del espionaje, especialmente durante las dos primeras Guerras Mundiales y en el periodo entre guerras. El Museo hace un recorrido desde prácticamente los albores de la humanidad, con los antiguos egipcios o babilonios, pasando por diversas etapas de la Historia, la Edad Media, la época Moderna, y llega hasta la actualidad.

La mayor parte de los objetos están relacionados especialmente con las épocas más proliferas, como son las dos grandes guerras del siglo XX. Es de hecho justo en este momento cuando se desarrollaron y realizan los mayores avances en espionaje y contraespionaje. La propia situación del momento conllevó la necesidad de implementar la gran cantidad de servicios que eran necesarios para averiguar información sobre el enemigo.

La exposición dispone de unos 3000 metros cuadrados que presentan una gran variedad de objetos que proporcionan una particular visión de la historia.

La exhibición llega incluso a presentar testimonios actuales, con revelaciones y declaraciones del espía más conocido de la actualidad, E.J. Snowden. Asimismo se muestran objetos y se narra la crónica de los agentes más famosos del cine, destacando claramente James Bond.

Qué es lo mejor de la visita

Además de presentar un amplio recorrido por la historia del espionaje lo que más destaca es su parte interactiva, que permite a los visitantes sentirse como verdaderos espías, descifrando enigmas, buscando información enemiga y actuando como un verdadero agente.

Por ejemplo podrás tratar de descifrar los complejos enigmas para averiguar los mensajes cifrados que se enviaban durante la guerra, a través de la maquina de codificación Enigma. Esta fue diseñada por ingenieros alemanes para encriptar sus mensajes. Se basaron, entre otros, en sistemas de encriptados que habían sido ya inventados por el emperador Julio César, métodos que se siguen usando hoy en día.

Tus movimientos serán seguidos constantemente a través de las cámaras de infrarrojos que se encuentran desperdigadas por todo el complejo, que proyectan las imágenes en diversos monitores dispuestos estratégicamente. Asimismo puedes adentrarte en la sala de obstáculos láser, donde tendrás que aprender a moverte cuidadosamente y con sigilo para no ser detectado por algún láser y capturado.

Cuenta además con objetos muy curiosos y particulares como el llamado paraguas búlgaro. Se cree que en 1978 un disidente búlgaro fue asesinado a través de un artefacto integrado en un paraguas, el cual ha sido reconstruido en el museo. No se tiene constancia certera de la existencia de este objeto, pero las elucubraciones acerca de una pieza como esta que pudiera ser capaz de matar un individuo sin sospechas; ha potenciado la recreación de diversos paraguas que integraran un sistema que fuera capaz de servir como arma, como el que se expone en el museo.

Otro elemento cuanto menos curioso es la colección de huellas olorosas. El rastreo por olor se desarrolló desde el siglo XX, con el entrenamiento de perros para ello. A la vez se trató de realizar diversas colecciones de huellas olorosas a través de su captación con materiales absorbentes, y su conservación en contenedores sellados. Aquí se custodia una de estas muestras de olor compilada por la Stasi.

Además de estas magnificas piezas, y del entretenimiento que supone; el museo dedica una parte muy especial a la educación y aprendizaje, complementado con múltiples y variadas actividades.

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